Terrible: ¿Cuánto tiempo tardó en morir el niño Gabriel Cruz tras el ataque de la asesina Ana Julia Quezada?

  • Sucesos
  • 10-09-2019 | 09:09
  • Escribe: Jorge Barranco

Arranca en la Audiencia de Almería el juicio contra Ana Julia Quezada que en contra del guión previsto prestará declaración el martes


No necesitó una chuleta el abogado de la familia de Gabriel Cruz para dirigirse en su primera intervención a los nueve miembros del jurado que en los próximos días tienen que determinar el grado de responsabilidad de Ana Julia Quezada en el crimen del niño, cuanto éste tenía ocho años.

Sin un solo papel sobre su mesa, el letrado Francisco Torres utilizó sus veinte minutos para describir sin ahorrar detalles un asesinato con alevosía cruel y perverso.


Tanto, que aseguró que tras apalear al pequeño, el niño estuvo agonizando más de una hora hasta que lo remató con sus propias manos.

“Lo apaleas, lo ves balbuceando con vómito y, ahí, lo asfixias”, ha asegurado con dureza para añadir que si “su única pretensión era asfixiarlo, no le da la somanta de palos que le dio durante una hora”.


Agonizó más de una hora antes de morir

Chaqueta azul oscuro, pantalón blanco, melena lista y andar decidido. Así -y esposada y custodiada por agentes de la Policía Nacional- se ha presentado esta mañana en la Audiencia Provincial de Almería Ana Julia Quezada, autora confesa y única acusada por la muerte del niño Gabriel Cruz, de ocho años, acaecida en Rodalquilar (Almería) el 27 de febrero de 2018.

Alrededor de una expectación sin precedentes en el lugar, con 130 periodistas acreditados y 40 agentes de Policía destinados a mantener el orden, y tras la entrada sin realizar declaraciones tanto de los abogados de la acusada, que lo son de oficio, como de los letrados de la acusación, comienzan así las ocho sesiones previstas del juicio, con jurado popular, que finalizará con la sentencia de la magistrada Alejandra Dodero.

Las explicaciones del letrado fueron seguidas con atención por una Ana Julia Quezada llorosa, que negaba constantemente con la cabeza y que en los momentos más duros del relato del abogado llegó incluso a verbalizar que eso no era así, lo que motivó que su letrada le pidiera que estuviera tranquila.

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