¡¡Josu Ternera cayó como un tontaina en la trampa de una chavala guardia civil!!

  • Sucesos
  • 20-05-2019 | 05:05
  • Escribe: Pablo Ruiz

Desvelan como una agente de la Guardia Civil de 23 años cazó a Josu Ternera como si de un conejo se tratase


La periodista Ángeles Escrivá revela en ‘El Mundo’ como fue la detención del asesino más buscado, el etarra Josu Ternera.

“Una guardia civil, experta en identificación facial, que llevaba una muleta con cámara fingiéndose enferma, fue quien finalmente cazó al terrorista fugitivo cuando entraba en un hospital de Francia a las 7.14 horas del jueves”.


“Se separó unos metros de la puerta levantando la barbilla, mirando hacia todas partes como si estuviese esperando a alguien que se hubiera olvidado de recogerla”.

“Nadie a la vista y de nuevo regresó caminando despacio hasta el umbral del hospital. Eran las seis de la mañana y llevaba ya una hora yendo y volviendo. Escrutando el discurrir de los coches de la carretera de acceso, fijándose en quienes se acercaban desde el aparcamiento más próximo, sin poder reprimir, de vez en cuando, un pequeño gesto de dolor".


“Todavía no se había acostumbrado a llevar aquella muleta que, a veces, más que ayudarla en sus idas y venidas, interfería en su modo de caminar de natural atlético. “Si no fuera por esta maldita muleta...”, parecía pensar".

“Era rubia, delgada e insultantemente joven: 23 años. Algo en sus gestos revelaba que fuera lo que fuera lo que la tenía esperando, no había logrado sacarla de sus casillas. Los nervios contenidos, la mirada avizora. Por si acaso. Ya habían pasado más de dos horas desde el inicio de su guardia y, de repente, exclamó: “Es él”. No dudó ni por un segundo".



“Ella dijo un “es él” rotundo y sin vacilar. Se aproximó con rapidez al tipo fibroso, extremadamente delgado, que se acercaba con una mochila a la espalda y, en su determinación, tiró al suelo la muleta con cámara incorporada que había estado arrastrando durante toda la mañana, se aseguró de que tenía a mano la pistola y le agarró del brazo".

“Es él, lo tenemos”

“Durante unos segundos que parecieron años nada se escuchó al otro lado de los auriculares. Hasta que ella, con Josu Ternera bien sujeto, confirmó: “Es él, lo tenemos”. Eran las 7.14 horas de la mañana".

“En esos momentos, Josu Urrutikoetxea Bengoetxea, el terrorista más buscado, el último general de la desintegrada organización terrorista ETA, el hombre que se había zafado de comparecer ante un juez durante 17 años, ni siquiera se resistió. No negó su identidad, no dijo eso de “ustedes se confunden”.

“Sencillamente, se quedó clavado. En cuestión de segundos, todos los agentes de inteligencia franceses que estaban camuflados en los alrededores del aparcamiento del moderno hospital de Sallanches, los guardias civiles que participaban en el operativo de incógnito, se apresuraron a ayudar a la agente española que sujetaba con firmeza al terrorista”.
 

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