Jorge Verstrynge: ¡¡¡Un 'travesti' político!!!

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  • 12-03-2019 | 08:03
  • Escribe: Daniel Guerra

Sus 'mutaciones ideológicas' y su poca credibilidad han jalonado una vida llena de desprestigio y, a veces, ridículo


¿Qué puede esperarse de una persona que un día piensa de una manera y al día siguiente tiene una postura radicalmente opuesta? La evolución es buena, y la manera de ver las cosas puede cambiar. Pero normalmente, al menos en política, este tipo de cambios no obedecen al azar. Un ejemplo de ‘travesti’ político es el de Jorge Verstrynge (Tánger, 1948).

Ahí donde lo ven, un podemita reputado que va a las televisiones a darle voz al discurso de Pablemos y que tiene planteamientos ideológicos cercanos a la extrema izquierda, fue miembro fundador de Alianza Popular. Casi nada. Los extremos nunca son buenos, de hecho terminan incluso rozándose. Tanto como para que personajes ubicados en la extrema derecha puedan acabar mutando y arrastrando por el suelo su credibilidad ubicándose en el extremo totalmente contrario con el paso del tiempo. ¿Cordura o madurez? No. Ridículo absoluto.


Jorge Verstrynge, el chaquetero que defiende a Iglesias en La Sexta

Jorge Verstrynge es lo que en lenguaje llano suele calificarse como un chaquetero. Una persona con ideales tan vagos como para cambiar de manera de pensar de la noche a la mañana: “Descubrí a un profesor y a un maestro excepcional y heterodoxo que había llegado a la izquierda haciendo el camino inverso al que suele trazar las trayectorias de muchos académicos, que presumieron de una juventud de vino y rosas en la izquierda revolucionaria y que poco a poco cambiaron su forma de pensar y de vivir o simplemente se adaptaron a las circunstancias”, afirma sobre él Pablo Iglesias, al que defiende con fervor en televisión en la actualidad como tertuliano de García Ferreras en La Sexta Noche o Al Rojo Vivo.


Verstrynge comenzó su andadura en política como secretario general de Alianza Popular, de la mano de Manuel Fraga. En los años 70 y 80 fue de ultraderecha total, un facha con todas las letras, no como ahora que se usa este calificativo contra cualquiera. Su posición política estaba muy cercana a la Cedade (Círculo Español de Amigos de Europa), un grupo neonazi creado en 1966 en Barcelona y disuelto en 1993 y que abogaba por la apología del genocidio y la incitación a la discriminación, al odio y la violencia raciales. En esa época, con 28 años, fundó Reforma Democrática, la plataforma creada por Fraga que fue embrión de Alianza Popular.

Curiosamente, el politólogo era admirador de De Gaulle, el general francés que lideró la resistencia contra la Alemania nazi (incongruente como él solo), antiamericano y defensor de un Estado centralizado. Encajaba como un guante en el proyecto de Fraga y por eso fue parte de Alianza Popular en su origen, un partido conservador que de algún modo mantenía viva la esencia del franquismo. ¡Quién te ha visto y quién te ve Verstrynge! Ahora echa pestes sobre Franco, al que considera “un perfecto iletrado”: “Franco no era fascista, sino un perfecto iletrado, no llegaba ni a fascista”, afirmaba en una entrevista hace unos meses.

De Alianza Popular a Izquierda Unida y posteriormente a Podemos

Con Alianza Popular alcanzó Verstrynge la cima política, convirtiéndose en secretario de Acción Territorial (1976-1978) en pocos años, después en secretario de Organización (1978-1979) y finalmente en secretario general (1979-1986). Con él como número 2 del partido alcanzó en 1982 sus mejores números (106 diputados), un resultado que fue el inicio del fin de UCD. Sin embargo, un enfrentamiento con Fraga precipitó el inicio de su cambio radical.

La Operación Chirac fue clave para que Verstrynge saliera por la puerta de atrás de Alianza Popular, sustituido por Alberto Ruiz Gallardón en el año 1986. Verstrynge consideraba que Fraga debía ser candidato a la alcaldía de Madrid antes de emprender su asalto al poder a nivel nacional. Y esta postura provocó recelos en el ex ministro franquista, quien decidió ponerle de patitas en la calle. Quién sabe si ahí comenzó su transformación, buscando un hueco político en formaciones que jamás nadie habría imaginado.

Empezando por el PSOE, al que acudió en el año 1988 en busca de trabajo pero se encontró con un portazo en las narices. El carnet de socialista se le negó hasta 1993, cuando logró ingresar en el partido del puño y la rosa. No le sirvió de mucho, ya que jamás encontró su sitio en el partido, pasando poco después al Partido Comunista y a Izquierda Unida, ejerciendo como asesor de Francisco Frutos, el que fuera sucesor de Julio Anguita. Debido a este cambio radical de ideología escribió un libro en 1999: Memorias de un maldito. Una autobiografía en la que contaba el camino que le había llevado hasta la izquierda.

Ese viraje, no obstante, tuvo el colmo cuando se convirtió en asesor del presidente de Venezuela Hugo Chávez, activista del 15-M y amigo de los podemitas. ¡Era lo que faltaba por ver! De hecho, fue profesor de algunos de los dirigentes originales de Podemos, Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero. El líder de Podemos y Verstrynge se conocieron el 11 de noviembre de 2002, cuando coincidieron en la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid: “Hoy puedo afirmar que, sin saberlo, Jorge fue un precursor de Podemos precisamente porque nos enseñó a pensar también desde claves diferentes a las tradicionales de la izquierda”, afirma el Coletas, que afirma que “ya entonces Jorge parecía cualquier cosa menos un facha”.

Verstrynge, detenido en una manifestación contra la monarquía

En los últimos años, ha protagonizado incidentes lamentables que no cuadran con lo que fue durante su juventud. Por ejemplo, fue detenido en 2014 mientras se manifestaba en favor de la república y contra Felipe VI el día de su coronación. También fue multado en abril de 2013 por participar en un bochornoso escrache contra la entonces vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, junto a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

Defenestrado de la política, ha buscado su lugar en televisión como tertuliano de diferentes programas, especialmente en La Sexta. Allí realiza comentarios que nadie imaginaría en boca de un facha, lo que él admite sin rodeos que fue en el pasado. Una confesión que hace que cualquier cosa que pueda decir pierda valor. Sus argumentos no son de fiar. Y por lo que se ve jamás lo fueron, ni en la izquierda radical ni en la ultraderecha. 

En la tele defiende el régimen de Maduro, se muestra favorable al derecho de autodeterminación de Cataluña y totalmente opuesto a los planteamientos de Donald Trump. Lo de antiamericano es probablemente uno de los únicos puntos en los que no ha cambiado en todos estos años. Tampoco ha cambiado su discurso considerado por muchos como xenófobo por su posición respecto a la inmigración.

"Vox no es fascista, lo sé porque yo lo he sido"

Vox no es fascista, ya quisieran. Yo he sido fascista y por eso lo sé”, confesaba en una entrevista hace unos meses. “En España sí que hay extrema derecha, serían desde Fuerza Nueva o todos aquellos que tienen como postulado ir hacia un régimen autoritario o suspender las libertades”, explicaba Verstrynge. “Yo a Vox no le considero extrema derecha, sino populismo. Los partidos populistas son partidos cuya esencia es que el pueblo es Dios en su país. No es fascismo, no es extrema derecha y no es autoritarismo. No es racismo, ni tampoco comunismo. Desde luego, no es izquierda ni derecha de gobierno”, dice sobre los de Abascal.

De los nuevos gobiernos que muchos califican de ultraderecha, Verstrynge saca a muchos de su error: “El único que podría ser de extrema derecha es Jair Bolsonaro, nuevo presidente de Brasil. Pero la extrema derecha prohíbe partidos políticos, cosa que el populismo no hace. El populismo es el heredero directo de Jean-Jacques Rousseau, sea populismo de izquierdas o de derechas”, concluye al respecto.

En definitiva, un tipo que va de un lado a otro tanto en su ideología actual como en su ideología a lo largo de todos estos años. Jorge Verstrynge ha demostrado ser un ‘travesti’ político, incoherente e indecente a partes iguales. Capaz de aglutinar en él lo peor de todas las ideologías políticas y de poner enfermos de igual forma a los ciudadanos de derechas, de izquierdas y de centro. ¡Menudo personaje!

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