La historia del retrete, un invento 'moderno' que tiene miles de años

Cada año, el 19 de noviembre se celebra el Día Mundial del Saneamiento (o del Retrete), organizado por Naciones Unidas para resaltar la importancia de garantizar el acceso a servicios adecuados de saneamiento y de depuración de aguas residuales.

Laura R. Patermann
Periodista
18 de Noviembre de 2023
La historia del retrete, un invento 'moderno' que tiene miles de años
La historia del retrete, un invento 'moderno' que tiene miles de años

Para buscar el origen del retrete debemos viajar unos 4.000 años hacia el pasado, en concreto, a la isla de Creta. Entre las instalaciones con que contaba el palacio real de Cnosos, en aquella talasocracia o civilización minóica que fue la cultura cretense, figuraba hace cuatro mil años un retrete parecido al que utilizamos hoy, con canal de desagüe, cisterna y taza.

Un artilugio semejante fue hallado en la ciudad helenizada de Sephoris, en Galilea. En concreto, en la casa de un judío rico de aquella ciudad en el siglo I. Es el ejemplar de inodoro más antiguo conocido y que se conserva en la actualidad. De hecho, en un escrito de la época se puede leer: Puede llamarse hombre rico aquel que tiene un inodoro cerca de la mesa, ése es un hombre acomodado”.

En la Roma del siglo I se dotó a la ciudad de instalaciones para descargar la vejiga: se trataba de urinarios públicos llamados “columnas mingitorias” o vespasianas, por ser Vespasiano el emperador de la época. También existían columnas de esa naturaleza en los salones donde se celebraban banquetes y comidas.

El historiador toledano del siglo XVI, padre Juan de Mariana, cuenta que en las ciudades importantes del imperio romano hubo orificios practicados en muros o paredes a modo de caños con el fin de que los ciudadanos pudieran orinar.

No puede hablarse del retrete moderno hasta 1597, año en que John Harington, inventor del inodoro, escribió un artículo describiendo el funcionamiento de un water closet de válvula. Con este nuevo ingenio de su invención quería obsequiar con ello a la reina Isabel I de Inglaterra, que según sus biógrafos tenía un olfato muy delicado. Tanto, que aseguran que nada le atormentaba tanto como el momento de descargar el vientre, cosa que demoraba cuanto podía porque sufría mal los olores.

El inodoro, que significa, que no tiene olor, parecía un invento apropiado, por lo que John Harington instaló en el palacio de Richmond el primer váter con taza y agua corriente de que hay noticia en Occidente.

Las sirvientas de la reina estaban entusiasmadas, y una de ellas, la camarera privada de Su Majestad encargada de la intimidad de la soberana decía: Vuestro ahijado ha tenido una idea tentadora, la taza del baño hará de vuestros retiros un asunto ligero”. Este curioso retrete «real», debía estar a la altura de su Majestad. Por este motivo se construyó como si fuera un trono.

Todos querían comprobar su funcionamiento, todos menos la nobleza, que seguía prefiriendo el bacín (orinal alto y cilíndrico), que al grito de “¡agua va!” era vaciado en la calle. No fue sin embargo Isabel I quien inauguró aquella comodidad sino el propio John Harington, hombre lenguaraz, autor de poemas hirientes y satíricos con los que se ganó enemistades.

Este hecho no impidió que John Harington tuviera problemas con todos y terminara desterrado por escribir una pieza con el título de La metamorfosis de Ajax, donde aludía con desparpajo al retrete de la reina, lo que le valió nuevos castigos que cumplió en la ciudad de Bath: curiosa coincidencia que nada tiene que ver con el nombre que posteriormente se dio al cuartito donde se alojaba el retrete: bathroom.

En 1775 el inglés Alexander Cummings patentó un W.C. de cisterna, aunque con malos resultados: goteaba. Tres años después retomó la idea Samuel Prosse, introduciendo una solución definitiva: la válvula esférica. De esa época es el famoso retrete de Bramah.

En 1884 el hojalatero inglés Thomas Crapper utilizó por primera vez el término water closet= armario del agua, que simplificó con las iniciales W.C. El nuevo modelo incluía por vez primera un sistema que retenía el agua y evitaba los malos olores. A la vez que incorporaba el invento del sifón.

Era una taza de váter muy similar a la actual. De hecho, en 1890 la taza del váter ya había triunfado en Europa, donde alcanzó fama un modelo publicado en el catálogo de ventas de los grandes almacenes frecuentados por las personas de alto nivel económico. El modelo Crisantemos, llamado así porque la taza de cerámica estaba decorada con motivos alusivos a la planta de ese nombre. Era una taza con reborde y tapa de madera pulimentada.

Aunque el alcantarillado construido en Londres por Joseph Bazalgette empezó a funcionar en 1860. Ya en 1848 el parlamento había aprobado un Acta de Salud que obligaba a instalar en las casas que se construyesen a partir de aquella fecha un inodoro.

Por lo conveniente de aquel servicio, y desde entonces se le llamó Service al wáter en los círculos de cierto refinamiento, mientras que en el campo se le seguía llamando water closet o armario del agua, por la cisterna. Aunque, como anécdota o curiosidad, debes saber que los campesinos del mundo anglosajón seguían llamando al retrete con un monosílabo, john, en recuerdo de John Harington, el noble inglés que lo inventó.